¿El Principito tenía razón?
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Mundos felices


Aumenta mi sensación de que el Mercado Oscuro lo va inundando todo, hasta parecerse a aquellas novelas de ciencia ficción que anunciaban un mundo apocalípitico de seres humanos alienados, infelices, preocupados y esclavizados por ideas o regímenes aplastantes.

Susana ha encontrado en un comercio el anuncio que se ve en la foto, en plena calle de San Bernardo. A primera vista no parece nada grave, es un anuncio más entre muchos. Pero si le abres la boca, verás los colmillos. Parece un intento de crear complejos allí donde no los hay. ¿Que tienes un poco de barriga pero eres feliz? ¡Gran error! ¡Debes ser infeliz con tu barriga! ¡No está de moda! El Mercado maquiavélico, donde todo vale si da beneficio, te necesita siempre insatisfecho.

Un mundo de gente feliz, tranquila y sin complejos no es buena receta para el día de hoy. Hace poco tiempo era el estilo de vida recomendado por cualquiera: Vivir feliz y sin complejos. Ahora ya no está de moda, alguien debió descubrir que apelar a la vergüenza da más dinero que que apelar a la salud.

Un blog de ciencia (qué paradoja) recomendaba visitar un blog hermano recién nacido, dedicado a la estética, y me llamó la atención porque fomentaba la preocupación continua por el aspecto superficial, en lugar de lo contrario (http://www.arrebatadora.com/2008/03/21-adios-al-hombre-de-ceja-unica).

Dejé caer un comentario donde me preguntaba si debía despreciar a mis antepasados, que fueron campesinos, porque se preocuparon de aprender a obtener frutos de la tierra, en lugar de sentarse a pensar si tenían pelitos en el entrecejo. Nuestro bienestar de hoy, el excendente de comida y conocimientos, existen gracias a lo que aprendieron cultivando la tierra y la mente. ¿Qué bienestar dejarían algunos a nuestros descendientes? ¿Unas magníficas cremas hidratantes? Me respondieron que por suerte, aquellos tiempos ya habían pasado y daban a entender que nuestra calidad de vida actual nos permitía preocuparnos por otras cosas, como por ejemplo lo superficial.

Así que está de moda: Tu aspecto debe convertirse en una obsesión, debes ser infeliz con tu imagen para que otros puedan hacer negocio con tu infelicidad. Mientras paseas, conduces, lees, ves TV, etc, recibes mensajes más o menos subliminales para atraerte a esa adictiva máquina tragaperras que es el culto a la apariencia, a ese pelito que cortar, a esa arruguita que estirar, a si me inyecto aquí, o me quito de allá. Ea, a acomplejarse todos, a vivir como desgraciados, siempre insatisfechos, a consumir y a dejarse consumir, el mercado así lo manda porque, en el fondo, eres tú quien lo demanda, qué bonito pareado. Como si no fuera posible ser feliz de otra manera. Qué mundo tan feliz, serás eternamente fe@, siempre pensando en tu próxima operación y en cómo financiarla…

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